Este texto corto lo escribí en una situación cuyas palabras más adelante obviarán. Espero lo disfruten. Creo que la idea es una terapia enferma, pero en su momento funcionaba.
Qué cosa rara verla ahí junto a mí y saber que no es mía, caminar a su lado y no parar un segundo para besar sus labios como hubiera hecho años atrás.
Después de la ruptura, uno se acostumbra a no tener a esa persona para sí, ya que a corto plazo no hay otra opción, así es que mejor, resignarse. No queda más que hacerse a la idea de que después de ser nuestra ha sido y será de otros que no tiene caso contar.
Cuando le dices adiós a una persona tienes que pensar que a pesar de que quisieras que se quedara encerrada en una burbuja de cristal esperando a ver si tú decides regresar, ella seguirá respirando nuevos aires que llenarán su vida y la rodearán de nuevos ambientes distintos en los que una vez inmersa, bien podrá conocer a alguien que se ocupará de llevar a cabo esas tareas de amor a las que tu renunciaste.
Hoy me siento bien, estoy curado; sin embargo hace unas horas que la observaba ahí junto a mí y me di cuenta que no era mía y que no podía besar su boca al pasar a su lado, debo admitir que soñé despierto un momento y me convencí por segundos que sólo era un día en que habíamos peleado y por eso ella se negaba a rozar sus labios con los míos, y fuí feliz…
Manu Giménez es Licenciado en Mercadotecnia por el Tec de Monterrey CEM. Ha trabajado en varias empresas en áreas de Ventas, Mercadotecnia y Comunicación. Actualmente vive en Cancún desde donde participa con su verdadera pasión que es la redacción de textos.
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Comentarios
Lo único que te puedo decir, es que estos males solo los cura el tiempo.
Saludos