Cuando era chico al igual que la mayoría de ustedes me emocionaba cuando alguien recogía una pestaña de mi mejilla ofreciéndome un deseo a cambio de hacerla volar de un solo soplido…
Hoy por la tarde después de la comida pasé mi mano por la cara y ahí estaba una nueva oportunidad de pedir un deseo. Pero justo cuando iba a hacerlo tuve la duda respecto al origen de aquella cosa. ¿Era una ceja o una pestaña? No sé en el caso de ustedes, pero mis cejas y mis pestañas son a simple vista exactamente lo mismo.
Al no poder decidirlo con exactitud, opté por no pedir nada y simplemente aventar aquel boleto exprés a la riqueza y al éxito al piso; después de todo si era una ceja no valdría la pena el esfuerzo de soplarle, ¿no?
¿Alguna vez pensaron cuántos deseos no se les han cumplido porque ingenuamente soplaron a una ceja en vez de una pestaña?
Manu Giménez es Licenciado en Mercadotecnia por el Tec de Monterrey CEM. Ha trabajado en varias empresas en áreas de Ventas, Mercadotecnia y Comunicación. Actualmente vive en Cancún desde donde participa con su verdadera pasión que es la redacción de textos.
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